miércoles, 12 de junio de 2013

EL PAPEL Y LA MURALLA SON EL PAPEL DEL CANALLA

 “La pared y la muralla son el papel del canalla”, es un dicho viejo, lo he escuchado desde épocas de la abuela que murió hace varias decenas de años y seguramente ella lo escucho también en su infancia hace muchos, muchos años. Y es cierto, si bien algunos consideran ese acto vandálico una forma de expresión artística, resulta bien molesto para quienes no entienden tan vanguardista oficio. Lo anterior lo menciono por las noticias que los últimos días han surgido en la particular muerte del joven Diego Felipe Becerra, el Fiscal General de la Nación, cabeza del ente acusador de nuestra prostituida y politizada justicia ha salido a declarar que es un “falso positivo urbano”, asunto complejo de definir a pesar de las temerarias palabras del fiscal, el Senador Juan Fernando Cristo ha propuesto a la familia que se declare víctima del Estado colombiano; por otro lado la madre del muchacho, la señora Liliana Lizarazo, en medio del insufrible dolor que debe causar en el corazón de una madre la muerte de un hijo, clama justicia castigando el ascenso de un General de la Policía, Señor por demás decente y con una hoja de vida excepcional.
Ante tantas palabras y tan diferentes motivaciones me atrevo a dar una conclusión rápida y  cínica del asunto:
  1. El patrullero Wilmer Alarcón ya está siendo juzgado por homicidio, se desenredó la maraña de mentiras con que pretendían justificar la respuesta descomunal de un policía novato y azarado;  se está haciendo justicia.
  2. Con respeto de Doña Liliana toda la energía que está empleando queriendo dañar la carrera de toda una vida de un Oficial con una carrera impecable, debería haberla empleado enseñándole a su muchacho a no rayar las paredes ajenas.
  3.  Fiscal, Senadores y demás oportunistas que utilizan estos trágicos casos para publicitarse y hacer sentir el poder de sus cargos mediocremente desempeñados, deberían dedicarse a lo que deben y no a convertir la justicia en un espectáculo chocarrero y de mal gusto.
  4.   Por supuesto que deben indemnizar a la familia, háganlo, en la respetuosa reserva de los estrados judiciales y no en un espectáculo denigrante de la majestad que el sistema judicial de un Estado decente debería procurar.


Junio 12 del 2013