martes, 4 de febrero de 2014

DE CAVERNICOLAS Y ESPIAS

En todos los conflictos entre comunidades, siempre, las partes involucradas han buscado conocer información de su contraparte, de manera que esta le ayude a sobreponerse ante una eventual refriega. Así, una tribu infiltraba o penetraba a la tribu adversaria, y esos datos eran bien valorados  y explotados en la confrontación.
Solo la imaginación le pone el límite al alcance de los medios que permitan hacer “inteligencia”, y el paso de los años, aunado al desarrollo de alta tecnología, la ha convertido en un negocio multimillonario, empresas pagan cifras increíbles por información sobre las estrategias comerciales y de producción de la competencia. En la Política está a la orden del día, y es insumo esencial para el desarrollo de estrategias que les permiten a los políticos, por más incompetentes o corruptos que sean,  permanecer en el poder y salir elegidos tras un entramado complejo de alianzas y compromisos, producto de una buena inteligencia.
Mucho más en medio de un conflicto como el colombiano, en el que sobrevivir es cuestión de astucia,  el desarrollo de actividades de inteligencia están a la orden del día, cabe mencionar que estas actividades son obviamente violatorias de la intimidad de las personas o invasivas dentro de las estructuras de las que se quiere obtener información, de no ser  así, pues solo bastaría googlear la pregunta, así que estas actividades se mueven siempre en ese difuso límite de lo legal y lo ilegal, sin tomar en cuenta otras consideraciones éticas.
El Presidente Santos ya salió a rasgarse las vestiduras por las acciones que el Ejército adelantaba, interceptando las comunicaciones de importantes líderes de izquierda y negociadores del proceso de La Habana, condenando públicamente una actividad que para él fue tarea habitual durante los muchos años que estuvo frente al Ministerio de Defensa, mencionó como él solito acabo con el DAS, valga decir que es la única entidad de inteligencia del mundo que fue liquidada sin oponer resistencia, la información es poder, excepto para el DAS de Colombia.
Grave si, muy grave, que el Ejército Nacional y sus analistas sean tan ilusos de pensar que alguna información trascendental la iban a manejar estos personajes por vía mensaje de texto o correo electrónico; Grave, muy grave que labores de inteligencia que exigen un altísimo nivel de confidencialidad y compartimentación, sean manejadas de manera folclórica y descuidada, permitiendo que la unidad investigativa de una revista, descubra con el  detalle y la exactitud con que la está difundiendo, sin hablar de lo oportuno que ha resultado para los intereses de las FARC, quienes a esta hora prepararan un memorial de agravios, el cual contendrá recriminaciones, acusaciones y señalamientos que tendrán como propósito sacar ventaja a sus pretensiones, cortesía del sector Oficial del gobierno encargado de la Defensa.
Grave, muy grave es hoy, al igual que hace miles de años en las cavernas, que quien debía traer la información sea descubierto, expuesto y castigado, por bruto, incompetente o desleal.


04 de Abril del 2014.