Así las cosas Capriles tiene la responsabilidad del mandato de poco más de la mitad del pueblo venezolano… y va a tener que elegir en poco si esta oposición la liderará desde la cárcel o desde el exilio
El domingo 14 de abril no solamente los Venezolanos, con el corazón en la mano, esperaban el resultado de las elecciones presidenciales, todo el vecindario y la comunidad mundial observaban con mayor o menor grado, pero con intensa inquietud lo que allí pasaba, y paso lo que ya se presumía, se impuso el oficialismo en medio de un proceso sospechoso de ilegitimidad por la ausencia de información parcial que permitiera un seguimiento de los resultados, mas grave aun el impedir observadores de las Naciones Unidas y solo avalar los 30 de UNIORE (Unión Interamericana de Organismos Electorales) y 40 observadores electorales delegados de UNASUR, organización que se ha mutado en un conventículo del socialismo amañado del tercer mundo; el candidato Capriles ha anunciado hace tan solo unas horas que no participará en una auditoria de la manera en que la plantea el CNE, la cual no permitiría evidenciar realmente una manipulación de los resultados y que por el contrario daría cierto aire de legitimidad el escrutinio realizado, además anuncia que las impugnará y exige la celebración de unos nuevos comicios.
El discurso de Nicolás Maduro ha sido errático y su capacidad de liderazgo se cuestiona ya, al interior de los mismos círculos oficiales, es evidente en sus intervenciones y salidas, la incapacidad de poder llegar a manejar a una Venezuela sumida en una crisis económica, ya se habla de una devaluación del 32% de su moneda local, además de la conocida dependencia del petróleo, cuyo precio tiende a la baja en los mercados mundiales, al no alcanzar China los niveles de crecimiento esperados, en adición el desabastecimiento y deterioro generalizado de los servicios públicos y una prospectiva económica poco alentadora han generado ya anuncios por parte del Presidente, quien esta semana ha comenzado a invocar fantasmas, habla de intrigas y guerras económicas del imperio, así torpemente prepara la escenografía que ambientará lo que viene para la nación venezolana.
Pero todo esto tiene su lado positivo, al morir Chávez uno de los interrogantes que quedaban era: qué seria del chavismo sin Chávez, la respuesta se encuentra en construcción, Maduro y su gobierno tratarán de manejar estas crisis rememorando el estilo del difunto, lo evocarán, lo imitarán, se inspirarán en decisiones pasadas, pero ni todo el amor que casi la mitad de ese pueblo manifiesta hacia el legado de Chávez, podrá vencer al hambre y a la necesidad. Así las cosas este gobierno en medio de las dudas por su legitimidad, con un mandato fuerte en la oposición, día a día está cavando la tumba en la que a este chavismo se le dará indigna sepultura, abriéndole así camino, como en la teoría el péndulo, a lo opuesto.
Son evidentes además los matices de dictadura que ha tomado este régimen, mas ahora que antes se nota la falta de independencia de poderes, en consecuencia Maduro ordena detenciones como la que realizó contra el ciudadano americano Timothy Hallet Tracy, acusándolo de adiestrar a estudiantes venezolanos para llevar a cabo acciones violentas; en la misma línea, la ministra venezolana para asuntos carcelarios, Iris Varela, acusó la semana pasada al candidato opositor de estar tras las manifestaciones que se han presentado y le anunció estar preparándole la celda a la que va a tener que ir, según ella, a purgar sus crímenes.
Así las cosas Capriles tiene la responsabilidad del mandato de poco más de la mitad del pueblo venezolano para, paradójicamente, hacer una oposición responsable, y va a tener que elegir en poco si esta oposición la liderará desde la cárcel o desde el exilio. Finalmente es solo cuestión de tiempo para que el Chavismo y la pantomima que dé el queda, en cabeza de Maduro, sea rechazada por aquellos mismos que fervientemente la defendían.
26-ABRIL-2013