Hoy se reiniciaron los diálogos en La Habana, de frente la expectativa de los aportes que a los mismos hará la participación de Pablo Catatumbo, mientras tanto aquí en Colombia, son permanentes los vaticinios, aproximaciones, análisis, criticas y debates sobre lo que allá, en la isla, está pasando. Sorprendente resultó el hecho de que el Presidente de la República, insinuara su inquietud de alargar el periodo presidencial por dos años, hoy el mismo Iván Márquez mencionó en declaraciones lo inoportuno de la propuesta y es que pareciera que el Presidente, al igual que los ciudadanos, tampoco estuviera enterado de cómo avanzan las negociaciones, si así fuera entendería algo, para lo que no se requiere la sagacidad de un experto negociador de conflictos y es que justo ahora, una propuesta de ese tipo en inconveniente, oportunista y muy lamentable de su parte.
Sin embargo las FARC en vocería de su Cabecilla el Señor Márquez, dice que los avances logrados son muchos y que el proceso iniciado es irreversible, la duda es que tan irreversible es para los integrantes de esa organización que no están en La Habana, para los que están ahora mismo allá en una montaña, planeado la próxima emboscada, cebando la siguiente mina quiebrapatas, cobrando el gramaje sobre una producción de coca o negociando, así parezca mentira, con las BACRIM, para despachar su mercancía en conjunto como lo ha evidenciado la Policía en varias de sus incautaciones; si bien es cierto se sabe con anticipación, que seguramente quedarán algunos rescoldos de esta organización delinquiendo y tratando de mantener sus negocios de droga, aliándose o confrontando con bandas criminales que ya dominan ciertas regiones, no hay claridad de cuántos de ellos se trata, es decir, los flamantes y publicitados interlocutores del gobierno están negociando con un grupo de cabecillas que no pueden garantizar a nombre de cuantos integrantes de su organización están hablando; un indicador de esto es que finalizando el año, los negociadores por parte de las FARC ofrecieron una tregua unilateral, misma que no fue acatada por una parte del grupo que efectuó 45 acciones ofensivas según cifras del ejército, estas en clara contravía de la oferta puesta sobre la mesa.
En una negociación se hacen concesiones, por eso según las pocas informaciones conocidas, el gobierno va a ceder ante las FARC, y mucho por lo que se conoce de manera fragmentaria, lo que esperamos que no suceda, es que esas concesiones se den pensando en una desmovilización y un desarme total mas no parcial de este grupo, es decir, ¿qué pasaría si al final la fracción que representan los negociadores de La Habana no resulte ser la que el gobierno cree y la que todos esperamos, sino que resulte ser una minoría compuesta de cabecillas hartos de la persecución y con garantías económicas aseguradas en el exterior, acompañados de un grupo reducido de lo que ellos denominan guerrilleros de fila?
A través de este conflicto que ya superó los 50 años, han transcurrido etapas en las que esas mismas FARC han estado sumidas en profundas crisis, sin embargo se han logrado recuperar militar y económicamente, tarea que no resulta tan complicada cuando la fuente, el caldo de cultivo sigue creciendo en las ciudades y en el campo, cuando existen cientos de personas que no encuentran sino en estas expresiones de violencia, una manera de subsistir en contravía de las optimistas cifras del gobierno en cuanto al tema.
Es indiscutible que todos queremos que se logren unos acuerdos de paz y que estos sean a corto plazo, que permitan proyectar un mejor futuro a esta Nación de víctimas, pero no podemos permitir que la ilusión nos ciegue la realidad y nos haga cometer errores, regalando a los unos perdones y cultivando en los otros odios que solo harán que se reinicie un nuevo ciclo de violencia, en esta espiral que ya amenaza a ser centenario.
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