La
discusión es ya muy antigua al interior
del Ministerio de Defensa, a cerca de la
pertinencia de que desde esta cartera se generen las políticas y directrices de
las Fuerza Militares y de la Policía Nacional,
la naturaleza misional de cada una de las entidades que conforman las Fuerzas
Armadas en Colombia es bien distinta y la justificación de ello se ha
desdibujado por el extenso conflicto interno que vive la Nación.
El
Presidente anuncia la posible creación de un nuevo Ministerio, el de Seguridad
ciudadana, al cual estarían integradas entidades como la Policía Nacional, el Instituto Nacional Penitenciario, la
Defensa Civil, Migración Colombia, la Superintendencia de Seguridad y la Unidad
de Protección entre otras, surgiendo entonces
varias inquietudes, la primera es que si bien los colombianos nos hemos
acostumbrado a las improvisaciones en la planeación del gobierno, no se entiende como habiendo
reestructurado el Estado finalizando al año anterior, surge entonces ahora esta
iniciativa, lo que nos lleva al segundo cuestionamiento a cerca de las razones
que llevan a crear más burocracia cuando lo que se debe buscar es limitar el
déficit fiscal en la administración pública y un tercero a cerca de la
conveniencia de crear una nueva cartera en este gobierno, ya en su ocaso.
Dice
el Presidente que el postconflicto que se avecina, según sus optimistas
cálculos, exigirá de un Ministerio que exclusivamente responda por la seguridad
ciudadana, es bien sabido que luego de una negociación como la que se pretende
se incrementen los niveles de criminalidad en las ciudades del país, esto tiene
una gran trascendencia porque requiere una reforma al interior de cada una de
las entidades que cumplen roles en la seguridad y defensa del Estado, asumiendo
el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada Nacional la responsabilidad de la
Defensa y la Policía Nacional la de la Seguridad, así el Ejercito debería desactivar unidades
que se dedican el tema de narcotráfico, el tema de seguridad de infraestructura
energética, a la seguridad de carreteras y puentes entre otras, tareas que serían asumidas en su totalidad
por la Policía Nacional la cual deberá reestructurarse e incrementar
exponencialmente su número, ¿de dónde sacaran tanta gente?, ¿será esta una de las opciones laborales que
piensan ofrecer a los futuros reinsertados?, ¿será esta la estrategia para
cumplirles a las FARC con la intervención y reducción del ejército?
Uno
de los retos en los procesos de reinserción, ha sido la efectiva inclusión de
los excombatientes a la sociedad en ejercicio de actividades licitas, esto debido a que suelen ocurrir
reagrupaciones en bandas delictivas, aparición de nuevos actores armados o
reductos que no se desmovilizan, tal como ocurrió con en proceso de los 31.671
paramilitares en el 2003, además de otras experiencias como la obtenida tras la desmovilización
de 2.556 combatientes del EPL en mayo de 1990, la mayoría de ellos incorporados
en su momento al DAS y muchos de sus líderes organizados como el movimiento político
“Esperanza Paz y Libertad” luego asesinados por las FARC.
Un
nuevo Ministerio que agrupe y coordine a las Entidades del Estado con capacidad
de absorber esa fuerza laboral producto de una desmovilización y tenerla bajo algún
control, puede explicar porque faltando menos de un año de gobierno de Santos,
se restructura nuevamente el recientemente restructurado Estado, sería justificación
al porque crear más burocracia pudiendo
simplemente pasar la Policía Nacional al Ministerio del Interior, como es lo
usual en otros países además de justificar también por qué a menos de un año de
finalizar su mandato, se afana ahora el Presidente Santos en parir este nuevo Ministerio. Sea como fuere la falta
de información y claridad de lo que está pasando en La Habana alienta especulaciones como esta,
que seguirán presentándose y no ayudan a generar confianza de la población respecto
a lo que con las negociaciones está pasando.
03
Septiembre 2.1013
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