El tema de la Paz, se
ha convertido en motivo de guerra, de una sucia y desvergonzada andanada de
ataques entre los candidatos, que refleja lo ruin que resulta esa actividad en
Colombia. Este tema de la Paz, se ha convertido en bandera electoral,
arrastrando, como un hoyo negro, todo lo que rodea el escenario de los diálogos
secretos de La Habana, y de los cuales solo se sabe oficialmente que van muy
bien, sin aclarar bien para quien.
El último round de esta
vergonzosa jarana, se libra en terrenos sensibles para los militares
colombianos, por cuenta de un comercial en el que el Presidente-candidato, pregunta a un grupo de madres si prestarían
sus hijos para la guerra. El sentido común responde esta pregunta, no es
necesario invertir los millones que cuesta la edición de un comercial en
formato televisión, para saber que ningún padre sensato lo haría y menos en un
país como Colombia, en donde por antonomasia, esta tarea se relegó a los hijos de
familias de los estratos medios y bajos de la sociedad, quienes deben morir en
las selvas, mientras que los otros cuando se incorporan, lo hacen para pasar su
servicio militar como traductores en el Sinaí o para utilizar los centros de
entrenamiento militar como campamento de verano con actividades extremas, como
ocurrió con el joven soldado Estaban Santos, quien fue prestado por su madre de
él, doña Clemencia, para que fuera a practicar paracaidismo y desfilar televisado nacionalmente, recibiendo procazmente los honores reservados para héroes de la patria.
Una bofetada a los
rostros de esas madres, a quienes abrazar una bandera les permite recordar a
sus hijos asesinados, defendiendo esta nación que no merece su sangre, ni sus
lágrimas. El Señor Presidente, en su desespero por ganar votos, le arrebata a
esas madres el único consuelo del estoico sacrificio de sus hijos, deslegitima la
naturaleza de un deber, arrastrándolo al terreno de la indignidad y la
abyección, en el cual por su naturaleza él, se siente cómodo.
¿Cómo podemos los
colombianos refrendar sobre propuestas que tienen de rehén una oferta de paz? ,
¿Cómo podemos aceptar una negociación cuyos términos se desconocen, de la que
solo vemos en los medios declaraciones de los cabecillas actuando con la arrogancia
de un conquistador?
Hay demasiado en juego,
las elecciones que vienen pueden cambiar radicalmente las condiciones políticas
del Estado, estas elecciones de segunda vuelta presidencial no son un proceso
usual, son historia.
Los ciudadanos debemos asistir masivamente a la urnas, expresemos nuestro sentir de la manera que mejor cada uno lo interprete, que lo que sea que se decida, se haga con la voluntad de esa inmensa mayoría de colombianos pensantes y abstencionistas, y no a voluntad de los orates que venden su voto, prostituyendo sus derechos democráticos, es nuestra responsabilidad para con la Patria, la Nación y la historia.
Los ciudadanos debemos asistir masivamente a la urnas, expresemos nuestro sentir de la manera que mejor cada uno lo interprete, que lo que sea que se decida, se haga con la voluntad de esa inmensa mayoría de colombianos pensantes y abstencionistas, y no a voluntad de los orates que venden su voto, prostituyendo sus derechos democráticos, es nuestra responsabilidad para con la Patria, la Nación y la historia.
03 de Mayo del
2014.
No hay comentarios:
Publicar un comentario