miércoles, 4 de junio de 2014

LA CAMPAÑA DE LA PAZ


El tema de la Paz, se ha convertido en motivo de guerra, de una sucia y desvergonzada andanada de ataques entre los candidatos, que refleja lo ruin que resulta esa actividad en Colombia. Este tema de la Paz, se ha convertido en bandera electoral, arrastrando, como un hoyo negro, todo lo que rodea el escenario de los diálogos secretos de La Habana, y de los cuales solo se sabe oficialmente que van muy bien, sin aclarar bien para quien.

El último round de esta vergonzosa jarana, se libra en terrenos sensibles para los militares colombianos, por cuenta de un comercial en el que el Presidente-candidato,  pregunta a un grupo de madres si prestarían sus hijos para la guerra. El sentido común responde esta pregunta, no es necesario invertir los millones que cuesta la edición de un comercial en formato televisión, para saber que ningún padre sensato lo haría y menos en un país como Colombia, en donde por antonomasia, esta tarea se relegó a los hijos de familias de los estratos medios y bajos de la sociedad, quienes deben morir en las selvas, mientras que los otros cuando se incorporan, lo hacen para pasar su servicio militar como traductores en el Sinaí o para utilizar los centros de entrenamiento militar como campamento de verano con actividades extremas, como ocurrió con el joven soldado Estaban Santos, quien fue prestado por su madre de él, doña Clemencia, para que fuera a practicar paracaidismo y desfilar televisado nacionalmente, recibiendo procazmente los honores reservados para héroes de la patria.

Una bofetada a los rostros de esas madres, a quienes abrazar una bandera les permite recordar a sus hijos asesinados, defendiendo esta nación que no merece su sangre, ni sus lágrimas. El Señor Presidente, en su desespero por ganar votos, le arrebata a esas madres el único consuelo del estoico sacrificio de sus hijos, deslegitima la naturaleza de un deber, arrastrándolo al terreno de la indignidad y la abyección, en el cual por su naturaleza él, se siente cómodo.

¿Cómo podemos los colombianos refrendar sobre propuestas que tienen de rehén una oferta de paz? , ¿Cómo podemos aceptar una negociación cuyos términos se desconocen, de la que solo vemos en los medios declaraciones de los cabecillas actuando con la arrogancia de un conquistador?

Hay demasiado en juego, las elecciones que vienen pueden cambiar radicalmente las condiciones políticas del Estado, estas elecciones de segunda vuelta presidencial no son un proceso usual, son historia.

Los ciudadanos debemos asistir masivamente a la urnas, expresemos nuestro sentir de la manera que mejor cada uno lo interprete, que lo que sea que se decida, se haga con la voluntad de esa inmensa mayoría de colombianos pensantes y abstencionistas, y no a voluntad de los orates que venden su voto, prostituyendo sus derechos democráticos, es nuestra responsabilidad para con la Patria, la Nación y la historia.
 

03 de Mayo del 2014.

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