Se llamaba Víctor Moreno Pino, soldado profesional con
6 años de antigüedad, corría el año 1992, esa noche jugaba un equipo paisa, el
Atlético Nacional, su equipo favorito a pesar de no ser antioqueño sino
chocoano, de uno de esos municipios pequeños del norte de ese departamento,
donde solo prospera la miseria; el partido de semifinales era contra otro de la
liga local para poder llegar a la final del fútbol colombiano, el soldado
Moreno debía cumplir una misión junto con 19 hombres más de la compañía
centella y fue seleccionado por ser uno de los de mayor experiencia en combate, además de ser
un operador preciso y eficiente de un lanzagranadas múltiple MGL, una de las
armas de apoyo de su unidad.
Como casi todos los soldados del ejército, era parte
de ese grupo enorme de colombianos a quienes las condiciones sociales y
económicas les han impedido encontrar un modo menos arriesgado de ganarse la
vida, en este caso luego de prestar 18 meses de servicio militar obligatorio,
decidió continuar esta dura profesión haciendo parte del Batallón de
Contraguerrillas Cacique Coyará con sede en Montería; salieron en la noche y
unas pocas horas después, ya en la madrugada entran en combate quedando el
comandante de Moreno y tres hombres más aislados del grueso de la tropa y bajo
un fuerte ataque por parte de quinto frente de las FARC en el Urabá, el soldado
Moreno junto con los cabos Mesa y Avilés, quienes habían sido soldados
profesionales escalafonándose luego como
suboficiales, apoyados con fuego de una
ametralladora M-60 que operaba el soldado Leoncio, instintivamente bajaron a
apoyar a sus compañeros, quienes cercados y a punto de ser aniquilados
escuchaban salir las granadas de 60 milímetros del arma de dotación de Moreno Pino,
éste apoyándose en las rodillas defendía a sus compañeros de los atacantes,
siendo alineado por uno de ellos e impactado en la ingle derecha, la sangre
brotaba a borbotones, Víctor Moreno Pino, el soldado profesional hincha del
atlético nacional estaba herido en la arteria femoral, fue recuperado por su
comandante quien lo arrastró por la
maleza, refugiándose con él y consolándolo con un apoyo aéreo para una evacuación
que nunca llegó, así entregó valerosamente este hombre su vida.
Esa tragedia de valor supremo se repite, matizada, en
la de cada uno de los miles de soldados del ejército colombiano asesinados en
combate a lo largo de 53 años de guerra. Esta historia se une a otras gloriosas
escritas en el pasado, desde los héroes anónimos de las batallas de la
independencia, al sacrificio del Soldado Cándido Leguízamo Bonilla en la Guerra
contra el Perú en 1932, o la valerosa muerte del Subteniente Conde Alvarado
Mauricio en el corregimiento de Pavarandocito en 1993, o la del sargento Elmer
Javier Pérez quien murió tratando de rescatar a los diputados del Valle, o del
soldado profesional Jhon Fredy Hernández quien murió tratando de sacar a sus
compañeros de un campo minado, o del subteniente Javier Carvajalino Calderón,
sobrino del Terrorista Jesús Emilio Carvajalino, más conocido como Andrés París
y miembro del Secretariado de las FARC, quien murió en Pajarito Boyacá tras la
activación de más de 100 kilos de pentolita activada por uno de los integrantes
de esa organización, todos esos nombres olvidados, todas esas memorias que solo
duelen hoy a quienes los recordamos con cariño.
Esas memorias nunca han sido documentadas ni escritas,
el gobierno nacional promulgó la Ley 913 del 2004, que destina el 19 de julio
como el “Día de los héroes de la Nación y sus Familias” construyendo un
monumento, más exactamente una plaza, la de los caídos, justo al lado del
Ministerio de Defensa, en una de cuyas esquinas esta la “llama eterna”, que en supuesto homenaje debería estar ardiendo,
custodiada con honores, como un símbolo de reconocimiento y respeto hacia la memoria de estas miles de
almas, siendo dicho sagrado rincón, uno de los sitios más sucios y descuidados
de los alrededores, los invito cuando quieran a que lo visiten.
Los principios y valores que impulsaron a esos hombres
a entregar su vida, fueron cultivados día a día, bajo la convicción de sus
acciones y el entrenamiento enfocado en un objetivo, que es el propósito final
de los ejércitos, ganar las guerras, mediante el combate o la disuasión; habla
el Presidente, el Ministro y los comandantes, indicando que son unas fuerzas
militares victoriosas, si así es, por que pretenden cambiar la imagen del
ejército, lavandola con actos demagógicos como la participación de uniformados
en marchas de apoyo a la comunidad LGTBI, o promocionando realities con famosos
que juegan a ser soldados, trivializando el oficio y la vocación de los
soldados, gastando inmensos recursos con propósitos mediáticos, desde cuando
los soldados necesitan ser caracterizados por actores y modelos en decadencia
para ser valorados por una nación olvidadiza e ingrata, esas preguntas retumban
sin respuesta en mi cabeza.
Mañana no se recordaran los grandes héroes que han
sido ejemplo de virtud y sacrificio en defensa de su patria, sino a Norma Nivia
y a Angela Vergara llorando porque se les partieron las uñas saltando la roca
del lancero; cambiemos las insignias de la patria, olvidemos la historia de lo
que hemos sido, hagamos un circo en el altar de la patria.
Finalmente las acciones de los altos mandos son
coherentes con el olvido, con ese reflejado en esa llama eterna extinta en esa
plaza de los caídos, que más que un homenaje pareciese un lugar destinado al
oprobio, como cuando el 9 de septiembre del 2016 en ese lugar de homenaje
póstumo, el Ministro y los altos mandos condecoraron al Exterrorista, si tal
adjetivo existe, y ahora senador Antonio
Navarro Wolf, allí mismo, justo al lado de la llama apagada, fría y olvidada,
al igual que la mancillada memoria de nuestros héroes.
06 de
junio del 2017.
es triste ver como este gobierno irrespetuoso tolera y permite esta falta de respeto y peor aun saca pecho de esto. buena y muy acertada columna mi coronel
ResponderEliminartotalmente de acuerdo, es muy triste ver como va en decadencia nuestro glorioso Ejército, y es más lamentable que se preste más atención a todos esos famosos cuando existe realmente más necesidad con nuestros héroes, con las personas que ofrendaron su vida y que algunas familias han quedado desamparadas, aveces me queda el sin sabor de pensar que ser picaro o salir en tv, es más importante y es mejor pago que ofrecer toda una vida de realmente sacrificios.... que triste
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