Como bien se tiene entendido, la cooperación Internacional “puede definirse como aquel proceso o acción en la que se relacionan dos o más actores de naturaleza pública o privada interesados en intercambiar conocimientos, tecnologías y experiencias, con el ánimo de colaborar en la búsqueda de soluciones mutuamente favorables”[1]; siendo así el tratado de cooperación y asistencia técnica en defensa y seguridad entre los gobiernos de la Republica de Colombia y de los Estados Unidos, hace parte de un buen número de acuerdos de este tipo, que se analizarán en el presente ensayo, enfocando la atención especialmente en los resultados orientados al cumplimiento del objetivo trazado en el mismo y adicionalmente en las consecuencias conexas en temas como el social, económico, político y en la manera en que este en particular infiere en los procesos democráticos e institucionales que por principio deben estar al margen del desarrollo de cualquier acuerdo de cooperación pero que pueden afectarse por muchos factores que se trataran de analizar.
Los registros sobre la cooperación mediante acuerdos de asistencia militar entre Colombia y Estados Unidos, datan de uno suscrito el 17 de abril de 1952, desde esa época de manera permanente han sido refrendados, ampliados y ejecutados, generando no pocas polémicas y discusiones sobre sus textos, preferencias, ventajas y desventajas; Existe también entre otros, el
“Convenio General para Ayuda Económica, Técnica y Afín entre el Gobierno de Colombia y el Gobierno de los Estados Unidos de América, suscrito el 23 de julio de 1962 en Bogotá…. El Acuerdo entre el Gobierno de Colombia y el Gobierno de los Estados Unidos de América relativo a una Misión del Ejército, una Misión Naval y una Misión Aérea de las Fuerzas Militares de los Estados Unidos de América en la República de Colombia, suscrito en Bogotá el 7 de octubre de 1974”[2]
Esto nos permite evidenciar como desde la Presidencia de Rodrigo Urdaneta Arbeláez, ha sido una constante mantener una política alineada al Respice Pollum, esa estabilidad en cuanto a la dirección que en este aspecto se ha dado a la política exterior del Estado, ha convertido este en un argumento de quienes están en contra de estas políticas, alegando una alienación y subyugación a los Estados Unidos en diferentes aspectos de la cotidianidad e inherentes a la soberanía misma de la patria.
Es importante tener en cuenta que la situación interna del país con el tema del terrorismo, el narcotráfico y las volátiles relaciones con los vecinos en la región, han sobrepasado la capacidad del manejo por parte de la institucionalidad propia; solamente basta recordar cómo se encontraba el País antes del año 2.000, el Ejército venía siendo atacado y derrotado, varias bases militares fueron asaltadas dejando cientos de militares asesinados y otro buen numero secuestrados, así las cosas era imperativo que luego del desastroso gobierno del Presidente Ernesto Samper Pizano, su sucesor, Andrés Pastrana Arango tratara de recomponer las maltrechas Relaciones Internacionales del Estado colombiano y de allí surgió el Plan Colombia como un acuerdo de Cooperación militar sin precedentes, este se alineó con los tratados y acuerdos ya existentes y mencionados al inicio de este ensayo, llegando a los acuerdos que en este momento están vigentes y que han tenido palabras más, palabras menos el mismo propósito: “…la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo…fortalecer y apoyar iniciativas de cooperación regionales…[3]”. A pesar de esto los resultados después de más de 11 años no han sido los esperados, de manera permanente se publican resultados sobre la destrucción de cultivos de cocaína y estas actividades han generado nuevas dinámicas del negocio, la Dirección Nacional de Estupefacientes afirma que “181 municipios en 22 departamentos han sido afectados, 1.700 hectáreas de Bosque Húmedo tropical han sido destruidas entre 1987 y 2001 para establecer cultivos de coca[4]”, además en cuanto a la erradicación los datos no son alentadores, “en 2001, encontraron cerca de 170.000 hectáreas; en 2002, 144.000, y en 2001, 113.000. Hasta acá se ve una notable reducción. Pero las cifras vuelven a subir. En 2005 vieron 139.000[5]”, esta es la dinámica referida, así como se va erradicando en determinados sectores, nacen nuevos cultivos en otros, contaminando las aguas, aumentando así la deforestación y dañando las tierras por las indiscutibles consecuencias que los químicos empleados en estas tareas ejercen sobre cultivos y tierras productivas. Así las cosas son más las dudas que las certezas a cerca de la efectividad en la ejecución de este tipo de cooperación, lo que sí es evidente es que el narcotráfico sigue siendo un negocio ilegal altamente rentable que muta, se transforma y se adapta, como lo ha hecho, a las condiciones a las que hasta ahora se ha sometido.
Si se analizan los costos que han implicado estas empresas, para los donantes y receptores, vemos que estas ayudas están condicionadas a una inversión muy alta por parte del receptor. Para poner un ejemplo, al inicio el plan Colombia exigió sobre “un costo total de US. 7.000 millones, Colombia debe aportar US. 4.000, Estados Unidos alrededor de US. 1.600 millones y los US. 1.400 millones que restan dependen de países europeos[6]”, es importante resaltar que fue al comienzo de la implementación del Plan, el asunto aquí es que ese dinero se recibió en ayuda, material de guerra, entrenamiento y otros, cuyos proveedores serán y siguen siendo empresas Norteamericanas “como Lockheed Martin, Raytheon y Northrop Grumman, quienes hacen lobby en el Congreso en Washington para involucrase en programas especiales en Colombia”[7], este material ha requerido en todos estos años mantenimiento, repuestos, servicios técnicos entre otros, lo que ha garantizado un flujo permanente de dinero hacia empresas norteamericanas que se han lucrado con estas inmensas inversiones realizadas por el Gobierno Colombiano. Resulta difícil consultar cifras que respalden con solidez estos argumentos, pero la lógica permite entender que los costos de un helicóptero es solo un pequeño porcentaje de lo que de ahí en adelante va a requerir en repuestos, mantenimiento y demás aspectos relacionados.
Además de lo anterior se debe analizar también la manera en que la ejecución de los convenios de cooperación internacional y asistencia técnica en seguridad y defensa ha interferido en aspectos de tipo social y político. Hace unos meses el mundo entero fue sacudido por un fenómeno mediático: Wikileaks, por supuesto nuestro país no fue la excepción y pudimos enterarnos de visitas de altos representantes de los diferentes entes del Estado a la Embajada Americana, donde prácticamente entregaban reportes completos de situaciones confidenciales y de Interés Nacional, no es novedoso el intervencionismo Norteamericano, evidenciado desde 1903 con la separación de Panamá, ellos prácticamente dan el visto bueno a nombramientos en cargos sensibles en las Fuerzas Militares y otros representantes de los poderes del Estado. El condicionamiento de las ayudas, o la refrendación de los mismos dependiendo de la situación general y los avances en cuanto a los Derechos Humanos, el respeto de las organizaciones sindicales entre otros, han desequilibrado la balanza de la justicia y generado crisis dentro del Sistema Judicial, han permitido que se violen garantías y se tomen decisiones políticamente correctas pero injustas y arbitrarias. Esto abono el terreno para que ocurrieran aberraciones como las que apenas se están conociendo a cerca de falsas víctimas y presiones sobre la toma de decisiones en varios campos que deberían estar reservados al Estado y la integralidad de sus poderes.
Así podemos entonces cuestionar si el respeto por la soberanía se ha mantenido con la ejecución de estos convenios de cooperación, más aun si permiten: “acceso a las instalaciones de la base aérea German Olano Moreno, Palanquero…; el fuerte Militar de Tolemaida..[8]”, entre otras, las cuales son las bases militares más grandes e importantes del país; pero no solamente eso, ¿qué tan voluble es la soberanía?, cuando se conceden “privilegios, exenciones e inmunidades otorgadas al personal administrativo y técnico de una misión diplomática[9]”, limitando la acción de la justicia colombiana “el status de inmunidad del personal de los Estados Unidos y sus personas a cargo, que sean sospechosos de una actividad criminal e Colombia y los entregaran a las autoridades diplomáticas o militares apropiadas de los Estados Unidos[10]”, pero lo más discutible de esto es que estas exenciones entre otras, solo operan en una vía, es decir no son reciprocas.
Podemos concluir que la Cooperación Internacional brinda oportunidades muy interesantes para el desarrollo de los Estados en temas específicos, sin embargo siempre van a presentarse situaciones e intereses que motivan en mayor o menor medida este tipo de ayudas por parte de los donantes. El interés es relativo y pueden como en el caso analizado generar grandes controversias alrededor.
La cooperación siempre será bienvenida, de hecho su naturaleza es la ayuda y el trabajo mancomunado, sin embargo al redactar los acuerdos que le dan soporte a esta, debe privilegiarse la soberanía e integridad del Estado y sus componentes, en el caso analizado es evidente el manoseo y los espacios abiertos a la interferencia en temas absolutamente internos, los cuales no deberían verse afectados en desarrollo de un acuerdo de cooperación.
Los Estados Unidos han sabido librar su guerras por fuera de su territorio, en este caso el convenio de cooperación ha sido el pasaporte que les ha permitido orientar recursos bélicos y librar la guerra con los productores en territorio extranjero, en vez de permitirla en su propio territorio con los distribuidores y consumidores.
Este convenio orientó su mayor esfuerzo hacia el combate del narcotráfico, dejando de lado el elemento social, a pesar de haber sido reconsiderados los porcentajes en varias ocasiones es importante reconocer y evaluar cuál es el que genera una opción más clara de desarrollo y superación del problema generador del conflicto.
La evaluación de los convenios de cooperación debe ser concreta y definir realmente los objetivos de la misma, en este caso, los logros en cuanto al objetivo primordial que lo motiva son más bien insuficientes y poco efectivo ya que el problema no ha sido controlado, se ha trasformado, ha mutado, se desplaza y es necesario poner en la balanza si lo poco que se ha obtenido vale el enorme costo ambiental, económico, social y político que la Nación entera ha sufrido.
[1] Universidad Militar Nueva Granada. Cooperación Internacional. Unidad II. Disponible en: http://virtual.umng.edu.co/mod/scorm/player.php?id=33311¤torg=eXeernacional4823c6301cc19242331a&mode=review&scoid=1808. Consultado el 30 de noviembre del 2011.
[2] Página Oficial Presidencia de la Republica de Colombia. Disponible en: http://web.presidencia.gov.co/sp/2009/noviembre/03/acuerdo.pdf. Consultado el 02 de diciembre 2011.
[3] Página Oficial Presidencia de la Republica de Colombia. Disponible en: http://web.presidencia.gov.co/sp/2009/noviembre/03/acuerdo.pdf. Consultado el 02 de diciembre 2011.
[4] El fenómeno de los Cultivos Ilícitos en Colombia. Disponible en: http://www.dne.gov.co/?idcategoria=1218. Consultado el 02-de diciembre del 2011.
[5] Es eficiente el Plan Colombia para la erradicación de los cultivos ilícitos?. Revista Semana. 07-JUN-07. Disponible en: http://www.semana.com/on-line/eficiente-plan-colombia-para-erradicacion-cultivos-ilicitos/104233-3.aspx. Consultada el 03 de diciembre del 2011.
[6] ¿Cuánto vale la guerra?. Disponible en: http://www.cooperacioninternacional.com/modules.php?name=News&file=article&sid=7390. Consultado el 03 de diciembre del 2011.
[7] Contratistas norteamericanos se enriquecerían con los recursos del plan Colombia. Diario El Mundo. Edición 20-MAR-2011. Disponible en: http://www.elmundo.com/portal/. Consultado el 03 de diciembre del 2011.
[8] Universidad Militar Nueva Granada. Cooperación Internacional. Unidad II la Cooperación Internacional. Lectura recomendada. Disponible en: http://virtual.umng.edu.co/course/view.php?id=846. Consultada el 03 de diciembre del 2011.
[9] Página Oficial Presidencia de la República de Colombia. Disponible en: http://web.presidencia.gov.co/sp/2009/noviembre/03/acuerdo.pdf. Consultado el 02 de diciembre 2011.
[10] ibídem
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