miércoles, 4 de enero de 2012

LA PROHIBICION AL PORTE DE ARMAS EN BOGOTA

Indiscutiblemente los niveles de criminalidad obligan a que se tomen medidas y que el  nuevo Alcalde haga anuncios con esa tendencia es justificable y refleja esa preocupación, el asunto aquí es: Que se propone y como se hace. Al hacer una atrevida propuesta como esta en el contexto de un interminable discurso de posesión, donde normalmente priman mas las buenas intenciones; con una falta de estudio y análisis, tanto así que no contempló que hacerlo no era una de sus facultades ya que esta es exclusiva de las Fuerzas Militares quienes por derecho constitucional manejan el monopolio de las armas, denota lo apresurado y poco reflexivo de su medida.
Esta genera la polémica que ya en otras ocasiones ha causado, dando la oportunidad a políticos en busca de despliegue mediático, quienes en el calor del debate han propuesto que esta facultad sea trasladada de los Militares a los Alcaldes, y otras de corte absolutamente populista, buscando nada mas que publicidad, sin que esto cambie de fondo la situación ni el panorama general.
Una ciudad como Bogotá, con unos índices de criminalidad alta, en la que ni la Fuerza Publica ni la Justicia han demostrado competencia para manejar el tema reduciendo estos índices, no es el escenario para esta medida, y no lo es si se tiene en cuenta las cifras que hasta ahora se conocen. Los expertos mencionan que de cada 4 armas que circulan en las calles 3 son ilegales, son los criminales y delincuentes quienes manejan ese 75% de armas en la ilegalidad, son esas con las que se cometen mas del 95% de los crímenes que se registran, prohibir el porte del 15% legales solo va a lograr que quienes poseen un arma para su protección personal o patrimonial, queden mas expuestos e indefensos.  
Diferente seria si la respuesta de la Policía fuera eficiente y oportuna, es tanto así que cuando esta se logra es la gran noticia en vez de ser la norma, diferente también si la judicialización de los criminales fuera efectiva, pero diariamente se conocen hechos en los que la ciudadanía es victima de la inseguridad así como hechos de impunidad que nadie entiende, una justicia garantista que defiende mas los derechos de los criminales que los de las victimas. Esa es la realidad, no pretendamos mirar otra cosa que no es, no nos engañemos y peor aun, no tomemos medidas para una realidad virtual.
Seguramente esta idea tomará fuerza, los militares se dejarán llevar por las aguas de la corriente y no se opondrán, seguramente esta tendencia será aplicada en otras partes del país con uno que otro matiz regional, pero la realidad es que quien sale a robar, asaltar, atracar o a cometer un homicidio no tramitará un salvoconducto ni pedirá acceder a un permiso especial para portar su arma  y actuar. Hay  medidas que son mas urgentes  que pueden generar mayor resultado  para esta problemática en particular: una mayor y mejor cobertura, reacción de la Fuerza Publica que ataque el porte y uso de armas ilegales, una reforma real a la justicia apropiada a la realidad y que no favorezca la impunidad, mayor penalización al porte ilegal y a los hechos que involucren el empleo de las mismas, una revisión de la metodología y requisitos para conceder el porte o tenencia de un arma no haciéndola de fácil acceso ni expuesta a la corrupción de funcionarios y tramitadores como lo es hoy en día, una participación activa de los medios de comunicación para el adecuado manejo de los temas que involucran la violencia, desarrollar y fortalecer planes que promuevan la convivencia y la no violencia especialmente en escenarios identificados y vulnerables entre otras.
Para finalizar resulta curioso que precisamente este mismo personaje, el Alcalde Gustavo Petro, estuvo en la cárcel por el delito de porte ilegal de armas el 1985 cuando fue militante del M-19.  J

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